jeudi, mars 01, 2007

Carta a Juan.

=)


Querido Juan:

Lamento haber abordado esa nube. Exageré y me fuí hasta el cielo con todo y zapatos.

Pero la nube pasó por una alta montaña y decidí bajarme ahí, sé que no debí subirme y debí haber bajado antes, pero la caída iba a ser dolorosa; por eso esperé a que la nube se acercara un poco más hacia algo sólido.

Mientras tanto, el paseo por la nube fue hermoso, conocer un poco de tí y darme cuenta la capacidad que tienes para amar, no solamente a una mujer, sino a las personas. Tu diferencia entre personas y gente me hizo analizar muchas cosas. Me he rodeado de mucha gente, pero de pocas personas.

Y tú, como persona, ocupas un lugar muy importante, en mi vida y en mi corazón.

Pero este corazón tiene un promesa conmigo y es no volverse a romper. Es por eso que te escribo esta carta.

Gracias por todo lo que me has enseñado, a tu lado comprendí que debo tener fé y creer sin miedo, dar sin esperar y disfrutar de todo lo que me rodea. Me enseñaste a ser más tolerante y cosa rara, ¡no sabía que berrinchuda era! o al menos yo no me había dado cuenta de ello.

Sí, también me percaté que me quejo casi por todo y debo trabajar en mi tolerancia, así podría citar muchos puntos más.

Lo más importante, es que hiciste que algo dentro de mí se moviera, que sintiera taquicardias contínuas y que la cabeza y el corazón entraran en conflicto. Hoy decidí terminar con eso y le dí el punto a la cabeza.

Es por eso que te escribo esta carta; tengo que irme.

Me voy porque me siento fuertemente atraída por tí, porque sé que al decirte Te Amo, esas dos palabras no tendrán la misma correspondencia; no es que espere que sientas lo mismo o con la misma intensidad, pero sí al menos, el mismo interés. Yo no estoy en esa lista de prioridades.

A veces no duermo o a veces me despierto muy temprano, con dos palabras atoradas, con unas ganas inmensas de decírtelo:

Te Amo.


Y como decidí ser cabeza más que corazón, me bajo de la nube, sin dolor, sin una esperanza, pero si con una gran felicidad de haberte conocido, de saber que en este mundo aún existen personas y no sólo gente.

Mi amistad siempre la tendrás, siempre estaré ahí cuándo me necesites, sin importar la hora, sin importar el día ni el momento.

Me voy, no sin antes decirte con mi corazón en la mano: Te Amo.

Sé que no te llamas Juan pero escribir tu nombre era menos doloroso que un seudónimo, también sé que tampoco sientes algo por mí más que el sentimiento que puede existir entre dos personas que se consideran amigos, lo único que sé es que Te Amo, a tí y que el sentimiento no es correspondido, es por eso que hoy, me tengo que ir.


Gracias Juan por hacerme creer y devolverle un poco de vida a mi seco corazón.


Te Amo.



Ella.

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