mercredi, février 28, 2007

El científico IV.

(=

En punto las 5:00 am, el despertador sonó. Estiró su mano para apagarlo, fingió ser gato y estiró todo su cuerpo estando aún dentro de la cama.

Se levantó y fue directo a la regadera.

La ropa solía alistarla desde la noche anterior, así que en el perchero estaba el traje sastre colgado, solamente sacó del clóset un paquete de medias nuevas.

Después de desayunar y terminar de arreglarse, salió justo a las 6:30 am hacia su trabajo.

El horario era desgastante, pero le gustaba porque todas las mañanas podía presenciar el momento en que el cielo se pintaba bicolor anunciando una nueva mañana.

Dejaba que su rostro se pintara de ese color rojizo, que solamente el Sol naciente puede colorear en diferentes tonos cada día.

- Fue un sueño...

El científico se levantaba, dirigiéndose descalzo hacia la cafetera, sintió como el cuerpo cambiaba de temperatura debido a la falta de calcetines y un piso frío.

Preparó café para un día largo, los escritos estaban atrazados, debía apresurar el paso.

Después de ducharse y ponerse algo cómodo, salió a comprar el periódico, se detuvo en la panadería para comprar un bagel y acompañar el café que estaría listo a su llegada.

Abrió la puerta del edificio, subió las escaleras; en todo el día, era el único ejercicio que hacía, así que disfrutaba subir 4 pisos hasta el departamento.

Ella en su trabajo distraía la mente, evitaba pensar más de lo necesario en el científico.

La tecnología permitía que su comunicación se volviera frecuente, ella disfrutaba platicar con el científico y él parecía no ser indiferente ante las charlas con ella.

- Ayer recibí una llamada, le dijo él.

- ¿Importante?

- No, bueno, no sé si importante o no, pero sí me sentí raro.

- ¿Raro? pregunto ella.

- Sí, fíjate que me habló el pasado...

Una sensación de cosquilleo invadió el cuerpo de ella. - No había sido un sueño...

- ¿Qué te dijo?

- Nada, nada importante, se siente sola y me busca, es todo.

- Sí, entiendo...



Su charla continuaba entre los espacios libres de sus ocupaciones hasta que alguno de los dos tenía que separarse de la computadora.

- Al final no resultó ser del todo un sueño, pensó ella; salió de trabajar y fue a una librería, quería retomar el hábito de la lectura.

Llegando a ella, el ambiente de la cafetería en la parte alta la invitaba a tomar un moka caliente. Sin dudarlo, subió por las escaleras y pidió uno.

Había comentido un error y no sabía cómo remediarlo...


(Continuará...)


De la parte I, II y III .

2 commentaires:

Lilián a dit…

Sonny; leo “El Científico” y me preguntó ¿Cómo hiciste para conseguir mi diario? jajaja

Por favor, no permitas que ella sufra mucho porque tengo la esperanza de que tu final cambie el mío jejeje

Muero por seguirte leyendo!! (Y cruzo los dedos porque el final se parezca a lo que anhelo y si no... pues que aparezca el príncipe apuesto y talentoso que haga que el resto ya no importe)

Un saludo :D

sonny_taz a dit…

Lilián: No, te prometo que no he leído tu diario :P ejjejeje

Pero el final del científico tendrá que ser como tal vez fué escrito en la última página de tu diario...

Porque así está escrito... así se escribió en mi vida...

Saludos!!!

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