mercredi, octobre 04, 2006

El amor a los 14.

=)

Martha había llegado 10 minutos antes de su primera clase por la mañana, aunque iba vestida con el uniforme de secundaria ese día algo en ella lucia diferente.

Tenía clase de taller, así que una mochila extra sobre su hombro se hacía presente, veía como caminaban sus compañeros presurosos a la escuela mientras ella esperaba en una esquina.

Beto se detuvo y le pregunto: ¿Martha, qué haces ahí parada?, ¡vamos a llegar tarde!

Martha, sin voltear a verlo respondió:

- Espera, aún tengo tiempo.

No se movió de aquella esquina hasta que lo vió pasar.

Era alto, delgado, de espalda envidiable y manos grandes y fuertes. No era el más estudioso de la escuela, pero todos los maestros lo conocían por las travesuras que hacía. Su mamá pasaba más de dos días a la semana por la dirección de la escuela Secundaria.

A diferencia de él, ella era la más sobresaliente de toda la clase y de la escuela. Siempre competía por los primeros lugares y, aunque en deportes no era buena, lograba sacar excelentes notas.

Martha no sabía qué era ese algo que la atraía de él, su compañero de clase, pero tenía muchas ganas de tomarlo de la mano. Vaya, tenía mucha fijación por sus manos.

Cuando lo vió pasar, ella comenzó a caminar unos pasos detrás de él, sin éxito de ser vista, mucho menos observada.

Entraron a la escuela para comenzar otro día más de clases.

Sin mucho que decir sobre la vida de los estudiantes de Secundaria, Martha sabía que ese día pasaría algo, su corazón sin razón alguna sufría repentinas taquicardias y de vez en cuando esbozaba una sonrisa en su cara.

La hora del descanso llegó y Beto se acercó a ella, le dió un papel:

"¿Puedo platicar contigo?"

J.C.


Se quedo muda, sin movimiento al leer el papel. Beto la bajó de la nube y le dijo: ¿Qué le digo?

- Sí, dile que sí.

Sacudió su sweter y alisó su cabello con la mano, lo sabía, lo sabía, pensó para sí misma.


J.C. se acercó a ella y le dijo algo que jamás pensó escuchar a sus 14 años: "Pues... pensé mucho esto y ya, no quiero decir mucho ¿quieres ser mi novia?"

El corazón de Martha latía tan fuerte que sus latidos se escuchaban por toda la escuela, las manos le temblaban y le comenzaban a sudar...

- Sí

Respondió tímidamente.

Era la jovencita más feliz de la tierra, no lo creía...

A los pocos minutos toda la clase se enteró, así que los interrogatorios no se hicieron esperar:

- ¿Ya son novios?

- ¡Qué te dijo!

Martha respondía feliz todas las preguntas.

Un día, alguien le comentó:

- Oye, dime, en realidad ¿qué te atrae de una persona como JC? No es inteligente, no estudia, se comporta como niño y lo único bueno que tiene son sus nalgas.

- Es noble y de buen corazón.

- ¡jajajajaja! Vamos Martha, si lo único que hacen es ... pues... tú sabes... los hemos visto cuando salimos de la escuela y mira que ya sabemos dónde pone las manos...

Un poco sonrojada Martha no respondió al comentario y se sintió salvada al llegar el maestro de la clase.

A los tres meses del acontecimiento, la realidad salió al descubierto.

Entre una clase y otra las mujeres de la clase comenzaron a reunirse clandestinamente en el lugar de una de ellas, todas excepto Martha.

Ella no le tomó ninguna importancia porque se quedaba mirando el patio, soñando, pensando...cuando alguien la bajó de la nube.

Martha...

¿Sí?

¿Podemos platicar? - Claro.

Siguió a Nancy hasta dónde todas las compañeras estaban reunidas.

Mónica dijo: yo no le voy a decir, y regresó a su lugar.

Elena hizo lo mismo al igual que Paola.

Así que Nancy tomó las riendas del asunto y dijo:

- Mira Martha, es muy cruel esto pero tienes que saberlo. Deja a JC, déjalo no vale la pena.

Martha con cara de sorpresa preguntó por qué.

- Solamente déjalo, ya no lo beses, no lo abraces, no nada, aléjate de él.

¿Por qué?

Un silencio se hizo presente...

¿Por qué? Porque me dicen todo esto.

- Martha, él no te quiere.

jajajaja, no, eso no es verdad. Si no me quisiera, no me haría regalos, mucho menos pues... me abrazaría o me besaría...

Martha, JC hizo una apuesta con sus amigos...

- No entiendo...

Elena se acercó y le dijo: mi hermano me contó que JC le dijo que había hecho una apuesta con sus amigos del salón, le dijeron que le pagarían durante una semana completa juegos de "maquinitas" en la Farmacia si hacia algo durante tres meses...

La taquicardia de Martha que un día fue por felicidad, ese día era generada por la tristeza que le estaba causando esas palabras.

- Entonces...

Sí Martha, has sido producto de una apuesta, él no te quiere ni siente nada por ti. Pensamos mucho en decírtelo, pero consideramos que era necesario lo supieras, iba a ser peor para ti...

La campana anunciando el descanso ocasionó que todos los alumnos fueran al patio.

Martha bajó las escaleras con pasos agigantados, quería llegar al patio, se mezcló con el resto de la escuela y preguntaba:

¿Dónde está? ¿Lo han visto?

- Está al fondo, jugando fútbol...

Caminó hasta el otro extremo del patio, se paró frente a sus compañeros que pateaban la pelota y gritaban: ¡pásamela! ¡pásamela!

Ella lo vió, todos pararon el juego, la pelota siguió rodando sin que ningún pie la detuviera...

- ¿Podemos hablar?

Con la cabeza baja se acercó a ella.

¿Es cierto?

- Sí

Ni siquiera he dicho el motivo para que me hagas una afirmación.

- Bueno, deduje que ya te han enterado del asunto. Pero sí, es cierto.

¿Cuánto?

- $50 pesos y una semana completa de juegos gratis en la Farmacia.

¿Por qué yo?

- jajajajaja, porque puedes sacar 10 en matemáticas, pero sigues siendo la más tonta de todas, por eso...

¿Y los obsequios?

- Los regalitos que te dí, bueno, esos no son más que cosas que las hermanas o las novias de sus hermanos les habían regresado, cosas que ya no querían. Estaban chidos ¿verdad?

Un silencio se hizo presente, él regresó al partido y Martha camino en sentido contrario.

En ese momento su corazón quedó completamente destrozado, se sintió defraudada y sin darse cuenta comenzó a llorar. Era la primera vez que lloraba sin derramar lágrimas, era la primera vez que había confiado en alguien y fue la última en la que creyó en las personas...

Desde ese día Martha ya no fue la misma, lógicamente dejó de hablarle a JC.

Él terminó con promedio de 7 la escuela, ella con mención honorífica, un corazón roto y la incredulidad en las palabras.


Y mientras eso pasaba, en la radio se escuchaba:

"No quiero morir sin antes haber amado, pero tampoco quiero morir de amor..."


No murió de amor, pero tampoco siguió confiando en él...

4 commentaires:

Tamara blue a dit…

Que poca!! :( debo confesar que tuve mi etapa de ser mala en la escuela, la verdad ya no me hace ninguna gracia.

sonny_taz a dit…

Tamara: Sí, creo que todos en la pubertad tuvimos nuestras épocas, en efecto, hoy en dia creo que no nos hace ninguna gracia.

Quizás porque en ese momento no nos ponemos a pensar en las consecuencias.

Saludos!

Alonso a dit…

Excelente relato!! llegue aqui desde el blog de Mapassja y me gusto mucho, en un rato te linkeo. y creo que es demaciado tarde para avisarte, pero ya te añadi al Gtalk :P

sonny_taz a dit…

Alonso: Gracias =) sí, se me hizo bastante extraño tu nick :P jejeje, pero sí, me percaté de dónde venía.

La curiosidad a veces mata a los gatos, pero libera paranoias :P ajajaj

Saludos y gracias por la visita =)

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